Posted On agosto 7, 2008By Jonathan Pimentel ChacónIn Teología
¿Qué puedo darte sino el infierno? Jaime Sabines De ahí que, siendo aún niño, comencé a invocarte como a mi refugio y amparo, en tu vocación rompí los nudos de mi lengua y, aunque pequeño, te rogaba ya con no pequeño afecto que no me azotasen en la escuela. Agustín, Confesiones, I, 9,14. I. Introducción: Razón anamnética – razón corporal Este trabajo indaga, a partir de una relectura1 de Las Confesiones (397-398) de Agustín (354-430)2, la relación entre teología del dolor y carne – corporeidad – humana en el
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