Posted On junio 24, 2008By Pedro ÁlamoIn Teología
Tenía problemas con el alcohol, había engañado a todos y su vida se dirigía hacia un pozo sin fondo del que no podía salir; la botella había tomado el control de su vida, robaba y mentía hasta la saciedad con el fin de obtener lo que quería, un último trago que aliviara su angustia. A partir de entonces, ya no le importaba nada. No obstante, se sentía miserable; una y otra vez se repetía “ya no lo haré más”, pero volvía a caer. Para no levantar sospechas en casa, pedía
Read More